
Arcanos Mayores
I - El Mago
La Introducción al Tarot

El
Mago desarrolla una síntesis anticipatoria de todo el contenido del Libro. El
sombrero del mago o "lemniscata" que dibuja el símbolo del infinito, introduce
la idea del dinamismo de la eternidad divina en la temporalidad humana, la idea
esotérica fundamental de que el espíritu humano es la manifestación del
espíritu divino. Sus cabellos dorados que terminan en rizos o círculos
representan las ideas creadoras que tienden a la realización, señalando la Ley del Mentalismo. La mirada del mago
se dirige hacia la izquierda lo que representa la reflexión de la inteligencia
que precede a la acción de la voluntad. Su brazo izquierdo se eleva hacia arriba
empuñando una vara con la que concentra y atrae la energía cósmica necesaria
para materializar sus ideas, lo que se representa con su brazo derecho
sosteniendo una moneda de oro, símbolo de la materia, en correspondencia con
los rizos en forma de círculos, representando así la Ley de la Correspondencia.
Su vestimenta presenta formas y colores en oposición, lo que representa la Ley de la Polaridad, con lo que su poder se sostiene del dominio equilibrado de los contrarios. En la parte superior de su vestimenta, se encuentran cinco botones azules símbolo de la quintaesencia, es decir, del dominio del espíritu sobre los cuatro elementos. Su cintura se encuentra ceñida por un doble cinturón amarillo que simboliza un doble control: de sus emociones y de sus instintos; a estos símbolos de autodominio se les agrega el cuello blanco que representa el dominio de sus pensamientos y de su razón. Este complejo simbólico que ciñe la verticalidad y la horizontalidad de su vestimenta representa la Ley de la Vibración o Atracción. Los instrumentos que se encuentran sobre la mesa representan la disposición de todos los elementos necesarios para la realización de la Magia Operativa y la habilidad del Mago en el manejo de los mismos. Entre estos instrumentos se pueden reconocer los cuatro palos de los Arcanos Menores: la vara, el oro, la copa y la espada; éstos a su vez remiten a los cuatro elementos: fuego, tierra, agua y aire; así como también a los cuatro aspectos de la existencia humana: voluntad, materialidad, afectividad e inteligencia. La cuarta pata de la mesa y el resto de la mesa que queda por fuera de los márgenes de la carta conecta en su proyección la acción de El Mago con el libro de La Papisa, símbolo de la sabiduría en la que se funda la Magia Operativa. Las piernas y los pies del mago se encuentran firmemente apoyados sobre la tierra, lo que indica que la conexión de El Mago con el espíritu y con lo divino no lo distrae ni lo desarraiga de su compromiso con la materia y los asuntos terrenales. Entre sus piernas un arbusto amarillo en forma de vagina representa su origen de lo femenino y su conexión con la madre tierra. Los tres arbustos color naranja indican el resultado concreto y terrenal de su acción creadora. El rojo que tiñe el suelo a partir de sus pies cierra esta introducción recordando que es en el reconocimiento de la condición humana donde debe ponerse en juego la pasión por la vida motivada por el reconocimiento de su participación en la divinidad.
Este recorrido por el simbolismo de la carta expone sus significados más positivos, pero no habría que olvidar que en sí mismo contiene sus significados negativos correspondientes y esta aclaración será válida para cada una de las páginas del Libro. Si bien El mago carece de correspondencia astrológica se lo suele asociar con el planeta Mercurio, representante de la elocuencia en la comunicación por medio del uso de la palabra. Esta asociación introduce en el arcano una ambigüedad fundamental: el hecho de que la palabra puede ser usada para la verdad o para la mentira, de manera sincera o deshonesta, puede comunicar lo que habrá de cumplirse o quedar en meras palabras, etc. Con lo cual, la habilidad y la inteligencia representadas por el Mago, mal canalizadas, pueden representar al charlatán y al embaucador. De igual manera, su participación con el espíritu y con lo divino lo puede conducir al delirio y a la desconexión de la realidad; y la conciencia de su participación en lo divino a la vanagloria, al orgullo y al desprecio de sus semejantes.[1]
Para determinar el significado adivinatorio correspondiente a este arcano tenemos que tener en cuenta que la figura total de El Mago nos muestra a una persona habilidosa que mira para otro lado en lugar de concentrarse en lo que hace y en los instrumentos que tiene sobre la mesa. Representa a la persona que acude a la consulta con la actitud de buscar en las palabras del tarotista una respuesta a sus problemas, sin tener conciencia de que dispone en sí mismo de todos los recursos necesarios para resolverlos. De ello se desprende que la tarea del tarotista consistirá en orientarlo para que pueda reconocer esos recursos y llevarlos a la acción de manera efectiva; los diferentes aspectos del simbolismo de la carta ofrecerán una guía para esta tarea de orientación. Es muy frecuente que los consultantes del Tarot se acerquen a la consulta con la creencia de que las cartas les señalarán un destino inexorable, sobre el cual nada podrán hacer. La habilidad del tarotista se jugará en las posibilidades de remover esta creencia introduciendo la idea de que las cartas señalan una tendencia en el desarrollo de los acontecimientos que responden a las actitudes y a las acciones del consultante en el pasado y en el presente. Una consulta verdaderamente creativa tendría que propender a devolverle al consultante la confianza en poder cambiar su futuro y convertirse en el autor de su propia historia.
En su aspecto positivo, el Mago muestra que algo es posible, que se puede empezar, que nada se opone a iniciar una nueva acción, solo hay que reflexionar y discernir el curso de acción más adecuado entre todas las opciones posibles. Se trata de un comienzo a partir de saber muy bien qué es lo que se quiere, cómo se logrará conseguirlo, actuando con seguridad y garantizando los resultados. Representa a un iniciado, un principiante, una persona joven, a una persona hábil para los negocios y al trabajo en sí mismo.
En su sentido negativo, significa falta de voluntad y raciocinio, persona indecisa y dubitativa que le cuesta pasar a la acción por quedarse en la consideración mental de las posibilidades; o actúa incorrectamente porque su manera de pensar es inadecuada; o se resiste a los cambios por aferrarse al pasado. También en sentido positivo, representa a una persona elocuente, capaz de convencer con su discurso a sus interlocutores, alguien que cumple con su palabra. En su correspondiente sentido negativo, representa al embaucador, al charlatán, una persona que ilusiona y no cumple con lo que dice.
La carta invertida, señala que el consultante nada puede hacer por los acontecimientos porque no dependen de él; pero también puede indicar que el consultante se encuentra bloqueado sin saber qué hacer o en la actitud de no estar dispuesto a modificar lo que le sucede y sugiere la necesidad de solicitar ayuda para resolver sus problemas. En cualquiera de estas situaciones, que deberán discernirse en el contexto general de la tirada, la idea fundamental es la de poder restituir en el consultante las características de actividad y creatividad propias del simbolismo de este arcano.
[1] Es oportuno aclarar aquí que los significados que atribuiremos a cada detalle simbólico de los arcanos responderán a un sentido esotérico pero al mismo tiempo serán aplicables a la práctica adivinatoria, prestando un especial cuidado de no caer en interpretaciones formales que constituyen el vicio de muchos manuales de Tarot y que, a nuestro criterio, carecen de aplicabilidad, no sólo adivinatoria, sino incluso esotérica.