Arcanos Mayores

V - El Papa

Capítulo 4

    Lo primero que debemos resaltar en la carta de El Papa en el Tarot de Marsella es la literalidad de la carta, tal vez sea la carta más literal de todo el Tarot y es la que nos enseña que todas las cartas tienen un valor literal a tener en cuenta en su uso adivinatorio. Esta carta representa al Papa como obispo de Roma, máxima autoridad en la organización jerárquica de la religión Católica. Es una figura que representa la unidad del poder espiritual en una sola persona (Sumo Sacerdote) y de cuyo arbitrio depende el discernimiento de la verdad en términos dogmáticos. En ese mismo contexto, se constituye en el representante de Dios en la tierra, en el mediador entre Dios y los hombres (Sumo Pontífice), su presencia visible en la tierra. Al mismo tiempo, El Papa constituye una autoridad política como Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, coincidiendo de este modo su condición de máxima autoridad espiritual con su rango gubernamental, constituyendo así la única teocracia del mundo. Por otra parte, la religión Católica, de diferentes maneras a lo largo de la historia, ha expresado considerarse la única religión verdadera y, dentro del mismo cristianismo, la única Iglesia de Cristo.

    Después de haber realizado esta descripción literal de la carta podrá entenderse por qué no tiene el mismo valor sustituir este arcano por cualquier otra representación de la función sacerdotal de cualquier otra religión o rito y el Tarot de Marsella es muy puntual en este sentido. El arcano de El Papa se encuentra en relación con el arcano de La Papisa y ambos tienen esta referencia literal al papado del catolicismo, de modo tal que cuando se los sustituye por imágenes de sacerdotes o sacerdotisas de otros ritos se desvirtúa la imaginería originaria y se pierde el anclaje simbólico de algunos de sus significados, seremos adecuadamente dogmáticos en este aspecto. Por otra parte, estas modificaciones introducidas en la imaginería del Tarot -junto a otras variaciones producidas por sucesivas copias y reimpresiones de sus modelos originales- puede llegar a generar la errónea idea de que los arcanos del Tarot constituyen un simbolismo formal que preserva significados generales independientemente de sus ilustraciones. Las cartas del Tarot son símbolos pero en un registro imaginario, lo que los diferencia de los símbolos en un sistema lingüístico. Justamente, el Libro del Tarot no se expresa por medio de palabras escritas en una lengua particular de significación invariable, sino que se manifiesta por medio de imágenes que convocan un esfuerzo de interpretación y traducción siempre variable. En la práctica adivinatoria, este aspecto es fundamental ya que cada carta del Tarot tendrá un significado singular de acuerdo a la singularidad del consultante, el tipo de tirada que se realice, la posición de cada carta, la relación con las demás cartas y la intuición junto con la interpretación de cada tarotista.

    A diferencia de la carta de La Papisa -cuyos vestidos estaban destinados al ocultamiento- la vestimenta de El Papa tiene por objetivo dar cuenta de un estatus o rango social. En esta diferencia entre ocultamiento y enseñanza podemos anclar uno de los más generales significados que le atribuiremos a estas dos cartas: La Papisa representa el aspecto esotérico de la dimensión religiosa y espiritual del ser humano, mientras que El Papa representa el aspecto exotérico de las religiones y las doctrinas espirituales junto con sus enseñanzas, ritos iniciáticos e instituciones. Se trata de dos arcanos ligados a la espiritualidad pero La Papisa representa el misterio velado por la condición humana, mientras que El Papa representa las interpretaciones humanas del misterio inscriptas en una tradición de conocimientos y enseñanzas.

   Ya hemos dicho que el Tarot considerado como un libro de sabiduría esotérica es el que sostiene La Papisa en su falda. Las Ordenes Esotéricas y los esoteristas que han introducido ciertas modificaciones en la estructura imaginaria del Tarot -a partir de ciertas interpretaciones- están representados por El Papa. Esta comparación entre ambos arcanos nos recuerda que el Tarot como compendio de sabiduría esotérica y como materialización simbólica de las verdades espirituales es previo a cualquier tipo de organización racional y sistemática de esas mismas verdades. De allí que uno de los significados de la carta de El Papa sea la certeza que cualquier sistema de pensamiento tiene, por naturaleza propia, de ser la única doctrina verdadera frente a cualquier otro sistema de pensamiento; lo que constituye su esencial dogmatismo. Ya hemos visto en relación al arcano de El Emperador la tendencia conservadora del pensamiento como resistencia al pensamiento divergente vivido como una amenaza a la propia identidad; ahora agregamos la tendencia dogmática del pensamiento que bajo la certeza de verdad busca imponer el propio pensamiento como el único válido. Y, paradójicamente, ciertas características que vamos a atribuirle a la carta más espiritual del Tarot, como el dogmatismo y el conservadurismo, son las más densas e inapropiadas para el desarrollo espiritual. Por eso, así como dijimos que la Leyenda de la Papisa Juana constituía una burla al catolicismo al poner en escena la invasión de lo femenino en la cuna del patriarcado, en este arcano es importante poder señalar los vicios propios de la religiosidad, donde el dogmatismo y la intolerancia es sólo uno de ellos.

    El respaldar del trono de El Papa, a diferencia del de La Papisa que estaba cubierto con un velo, se nos muestra como una estructura rígida y bien definida (con unos barrales o rejas que unen sus columnas). Venimos del arcano del Emperador cuyo rasgo fundamental es el orden y la disciplina del pensamiento, junto a su tendencia conservadora de las ideas y en esta carta todo ello se aplica a la construcción de sistemas de pensamiento como las doctrinas religiosas, las cosmovisiones filosóficas, las teorías científicas y las instituciones en las que se desarrollan. Se puede observar que la mitra y la cabeza de El Papa se encuentran enmarcados al interior de esa estructura, significando que su conocimiento y su poder se desarrollan dentro de los límites de un sistema limitado de pensamiento. 

    En la carta de La Papisa podemos observar que su mitra se eleva por encima del velo y franquea los límites mismos del marco de la carta, representando una sabiduría y un conocimiento que trasciende cualquier estructura. El rostro, la mirada y el cuerpo de El Papa están orientados hacia la derecha significando que sus conocimientos están dirigidos a la praxis proactiva sea esta religiosa o profesional, o incluso a la praxis de la enseñanza de esos mismos conocimientos. Es notoria la diferencia de posición de la carta de La Papisa, donde su rostro, su mirada y su cuerpo se encuentran orientados hacia la izquierda, significando una actitud introspectiva y reflexiva sin intereses pragmáticos ni en lo religioso ni en lo profano. La diferencia estriba en que El Papa representa un conocimiento sistemático construido por un esfuerzo consciente y cuya finalidad es la transformación de la realidad presente y futura; mientras que la Papisa representa la sabiduría adquirida con la experiencia, el saber inconsciente o intuitivo y la significación del presente a partir de las experiencias y vivencias del pasado.

    Los dos personajes que se encuentran en la parte inferior de la carta en posición de espalda -ya sea que se encuentren parados o arrodillados ante la figura de El Papa- establecen un claro contraste de subordinación ante alguien que se les presenta como un ascendente y una actitud de idealización, admiración, fascinación, veneración o escucha atenta los define desde un rol complementario. Es una de las dos cartas que presenta a dos personajes completamente vueltos de espalda -la otra carta es la de El Juicio- una completa pasividad y subordinación como única actitud posible ante semejante ascendente. En la carta de El Juicio volvemos a encontrar el personaje ubicado a la izquierda en la carta de El Papa pero ahora completamente desnudo y bajo el signo de la resurrección. 

    Por la tonsura en sus cabezas podríamos inferir que se trata de dos sacerdotes, aunque por sus vestimentas podrían ser dos frailes o, incluso, dos fieles. En cualquiera de estas opciones la tonsura es un símbolo de consagración que los identifica como seguidores de una misma doctrina. Pero si observamos la dirección de las líneas que dibujan sus cabellos tienen direcciones opuestas (siguiendo este único rasgo es el que nos permite identificar a este mismo personaje en la carta de El Juicio). A su vez, este mismo personaje, lleva sobre sus espaldas un sombrero cuyas líneas de sombreado tienen la misma dirección que los cabellos de su compañero. Por otra parte, su mano izquierda se eleva hacia la figura de El Papa, mientras su mano derecha se dirige hacia el piso y en dirección hacia su compañero. ¿Qué significado le otorgaremos a este complejo simbólico? En términos generales los dos personajes representan un dualismo y una oposición que El Papa viene a dirimir, normalmente suelen interpretarse de este modo. Pero como ese dualismo está representado por dos individuos debería interpretarse también a ese mismo nivel. Las direcciones opuestas de sus cabellos representan dos tendencias de pensamiento o ideologías diferentes al interior de una misma tradición doctrinal; las tonsuras rojas vendrían a representar la pasión puesta por los individuos en consagrarse y defender estas ideas. Ahora bien, el simbolismo de la carta parece hacer un tratamiento diferencial de estas dos tendencias doctrinarias: el personaje de la izquierda con su mano izquierda extendida hacia arriba parece recibir las enseñanzas y con la mano derecha extendida hacia abajo, ponerlas en práctica o actuar en consecuencia. Por su parte, el personaje de la derecha parece tener una actitud diferente, como quien recibe una enseñanza pero no la pone en práctica, o agotarse en una actitud más bien suplicante o más bien contemplativa. El sombrero amarillo del personaje de la izquierda parece indicar que en su pensamiento puede comprender y contemplar la actitud de su compañero. En un sentido menos radical podrían significar las vías activa y contemplativa de la religiosidad y la espiritualidad, donde el sombrero amarillo indicaría que la vía activa debe estar alimentada o respaldada por la contemplación. Es también lo que podemos visualizar en la dirección de las líneas del borde de las tonsuras, pues son contrarias a la dirección de la parte exterior del cabello en los dos personajes, mientras que en el personaje de la carta del Juicio ambos trazados tienen la misma dirección. En fin, tanto los dos personajes como sus características singulares hablan de diferencias, dualidades, contradicciones, etc., polaridades en general, las que se resuelven en la carta de El Juicio.

    En contraste con La Papisa que tiene ambas manos ocupadas en sostener El Libro, El Papa presenta una dualidad o doble acción, con su mano derecha de color carne realiza el gesto de la bendición sobre los dos personajes que tiene a sus pies (aunque parece estar bendiciendo al personaje de la derecha), mientras que con su mano izquierda enguantada de color celeste sostiene el báculo, cuyo remate es una cruz de tres barras horizontales y ambas manos se encuentran signadas por la cruz de brazos iguales. La mano derecha representa la guía y orientación a partir de un sistema de creencias o de pensamiento que le permite discernir y decidir cuál es el camino a seguir, objeto de su labor de consejero; la mano izquierda representa la posición de autoridad y poder desde la que ejerce su función. La mano desnuda significa que su consejo es una acción humana, aunque revestida de autoridad divina representada por la mano izquierda enguantada. Las tres barras horizontales representan las relaciones humanas jerarquizadas, ya sea que signifiquen las subordinaciones dentro de una organización institucional o la diferencia de conocimientos entre quien da y quien busca un consejo. La cruz de brazos iguales en ambas manos significa que la función del consejero y la jerarquización que la fundamenta tienen un valor meramente instrumental ya que nos recuerda la religiosidad representada por La Papisa. Los cabellos de El Papa se encuentran atados con una cinta de color rojo, del mismo modo que el remate de color rojo en el respaldo de su trono, representando un límite a su sabiduría por el apasionamiento que significa adherir a una determinada doctrina de pensamiento. En síntesis, el simbolismo de este arcano se nos revela en los contrastes que se establecen con el arcano de La Papisa.

    El número 5 (4 +1) representa una unidad de conciencia o acción superior frente a una conciencia o acción de orden inferior representada por el cuatro. También el número 5 (2+1+2) simboliza el principio mediador entre los dos polos de la materia: la tendencia a la quietud y la tendencia a la actividad o la tendencia a la negatividad y la tendencia a la positividad.[1] El 5 representa una conciencia evolucionada, guiada por principios espirituales ante que materiales; esta es justamente la diferencia que podríamos establecer entre El Papa y El Emperador: representante del poder y la autoridad espiritual el primero, representante del poder y la autoridad material el segundo. Esa conciencia elevada a un nivel superior, que es la del espíritu, es la que permite percibir y dominar las fuerzas de la materia, ya sea que las veamos como polaridades (tal y como están representadas en la carta de El Papa) ya sea que las veamos como los elementales. El Espíritu es la quintaesencia que domina los cuatro elementos de la materia: agua, aire, tierra y fuego. Tanto el dominio de los elementales como el control de las polaridades constituyen el arte de la magia.  

    Geométricamente esta idea está expresada por medio de la estrella de cinco puntas o Pentáculo. Si el número 5 representa la magia lo es porque resulta de 2+3, es decir, la imaginación creativa (La Emperatriz) encauzando las polaridades de la naturaleza (La Papisa), pues de este modo El Papa representa la magia en su condición ritualizada (externa) ya que lo que sostiene el poder (interno) de la magia ritual es la unión de la potencialidad de La Papisa y la imaginación activa de la Emperatriz. De un modo u otro, el número 5 es una síntesis de todos los números anteriores, por lo que la carta de El Papa debe poder evaluarse en relación a cómo se encuentran integradas esas cuatro fuerzas primordiales.[2] 

    Hagamos una correspondencia: El Papa (Espíritu), El Emperador (Tierra), La Emperatriz (Aire), La Papisa (Agua); para el esoterismo el ser humano está constituido a la manera de una estrella de cinco puntas, lo cual se encuentra representado en el Tarot por estos cinco primeros arcanos. La estrella de cinco puntas hacia arriba significa que las fuerzas fundamentales de la naturaleza se encuentran regidas por el Espíritu, pero este ordenamiento podría invertirse y el Espíritu quedar al servicio de las fuerzas inferiores desordenadas. De allí que el pentagrama invertido se encuentre asociado al uso ilícito de los poderes de la magia ritual, comúnmente llamado magia negra.

    La letra hebrea ה (he), que en la tradición hebrea forma parte del impronunciable nombre de Dios (הוהי), significa dar al otro lo que uno tiene en sí mismo al modo de una revelación, como la revelación de Dios a los hombres. En el acto de caridad, la forma más perfecta se produce cuando el dador se oculta completamente del receptor para no avergonzarlo. Lo interesante de esta idea es que nos permite meditar respecto de la ausencia de Dios en tanto dador de la vida y de la creación. Pero por otra parte nos permite ubicar las formas humanas de la revelación de la propia esencia divina. Según la tradición cabalística, el alma posee tres medios de expresión o "vestimentas": el pensamiento, el habla y la acción. Las tres líneas con las que se compone la letra ה (he), corresponden a estas tres vestimentas: la línea superior horizontal, al pensamiento; la línea vertical derecha, al habla; y el pie suelto a la acción.La línea horizontal simboliza un estado de ecuanimidad. Concentrando el pensamiento en la contemplación de cómo Dios se encuentra por igual en todo lugar, en cada persona y en cada cosa. En relación al semejante se juega la cabal comprensión de que somos una manifestación de la divinidad y que, en ese sentido, todos los seres humanos somos iguales en esencia. Esta comprensión, el plano elevado horizontal de la propia conciencia en relación al otro, configura el escenario de las relaciones personales. La línea vertical derecha de la ה (he), que es el punto de origen de la palabra, está conectada directamente con la línea del pensamiento, y luego desciende para expresar los pensamientos y los sentimientos a los demás. La raíz de la palabra "hablar", en hebreo es davar que significa "liderazgo" lo cual implica jerarquía, posiciones relativas de arriba-abajo, por lo que el líder rige a través del poder de su palabra. El pie izquierdo de la letra ה (he), separado del complejo pensamiento-palabra representa la verdad fundamental de la acción humana que el líder conoce muy bien: la brecha entre sus pensamientos y sus actos ya que muchas veces desconoce sus verdaderas intenciones o motivaciones pero que al mismo tiempo da lugar a la inspiración divina. También significa que la acción del líder es algo que se desprende de su propia esencia y se entrega al receptor quien al apropiársela la hace parte de sí mismo y de su acción de dar a los demás.[3]

    La correspondencia astrológica de El Papa se suele establecer con Aries y con Tauro, aunque las características de este arcano son más representativas del pasaje de Escorpio a Sagitario. La relación con Sagitario es por su clara referencia a la "trascendencia", a la cual no se llega sin la "transformación" provocada por Escorpio. De este modo, El Papa -como todos los 5, si pensamos en los arcanos menores- es un arcano de crisis: representa un momento de tensión entre lo establecido y lo nuevo, que exige una transformación, lo que entra en conflicto es el anhelo de trascendencia y el temor a la pérdida que implica todo cambio. El contacto con lo trascendente pone en jaque la percepción de la propia identidad, ya que la intuición de lo trascendente nos devuelve la percepción de nuestra unidad con el universo y la pérdida de la propia individualidad. El Papa es el primer arcano que pone en juego esta tensión conflictiva y lo hace de una manera particular ya que en él lo trascendente queda ligado a una autoridad humana cuya función es la mediación entre lo humano y lo divino. Que esa mediación quede asociada a una persona (guía espiritual) o a una institución (religión) introduce una paradoja fundamental: la necesidad de la transmisión de la experiencia con lo trascendente y la propia experiencia de la trascendencia. La mediación simbolizada por el Papa advierte en su literalidad el peligro de esta función: investir al mediador de un poder que no le pertenece. Pero esta sombra literalizada en el arcano de El Papa no es más que una proyección de la propia experiencia con los temas fundamentales de lo escorpiano: el sexo, el dinero y el poder. El pasaje de Escorpio a Sagitario pone en juego las dualidades entre la materia y el espíritu: retener o circular (dinero), apegar o soltar (sexo) y controlar o confiar (poder); enfrentando a la conciencia con la intuición de la espiritualidad del dinero, el valor sagrado del sexo y la creatividad del poder.[4]

   Para determinar el sentido adivinatorio de este arcano tendremos en cuenta que la figura total de la carta nos muestra una persona con autoridad espiritual que está bendiciendo a sus seguidores. Bendecir significa "bien-decir" o decir el bien, con lo cual representa un guía, un consejero, alguien con capacidad de orientar al consultante en temas que trascienden su propio dominio y conocimiento. En este sentido, El Papa representa las enseñanzas de un maestro o de un guía espiritual, así como también las intervenciones de un profesional sea éste un médico, un abogado, un psicólogo, un parapsicólogo, etc. Por otra parte, esta figura con autoridad se encuentra acompañada por la actitud de reconocimiento y reverencia de los dos personajes de la parte inferior de la carta, con lo cual representa no sólo la praxis profesional sino también la subordinación y la colaboración del consultante en esa misma praxis. Es una carta que indica el seguimiento de las tradiciones y de los valores sociales. En particular, puede significar formalización de una relación o matrimonio religioso.

    En su significado positivo, indica a un profesional idóneo con capacidad de ayudar al consultante, buena praxis y colaboración del consultante con las indicaciones del profesional. En un sentido menos específico puede señalar a una persona que brinda apoyo y aconseja al consultante como puede ser un amigo o un familiar. También puede indicar que el camino elegido por el consultante es el correcto ya que la carta bendice sus decisiones y elecciones que han sido tomadas con sabiduría y responsabilidad. En un sentido negativo, significa una actitud dogmática y moralizante ya sea por parte de una persona con autoridad sobre el consultante o como actitud dependiente del consultante mismo quien delega su autonomía en un cumplimiento rígido de las normas o en el seguimiento de las indicaciones de otra persona, sin tomar sus propias decisiones. También puede indicar fanatismo religioso o actitud fundamentalista en las ideas y los valores.

  En posición invertida, significa mala praxis profesional o que el consultante no sigue las indicaciones del profesional, también malos consejos de un amigo o un familiar y la carta puede señalar que el camino elegido por el consultante no es el correcto o que está actuando de manera irresponsable. Lo que se desvirtúa en la carta invertida es el sentido moral de las acciones por lo que si refiere a un maestro o a un guía espiritual hay que pensar en los términos de una estafa espiritual. En general, ausencia de principios y valores morales que se aplicaría a cualquier ámbito de las relaciones humanas en el que se desarrolle una consulta.

    Esta carta representa la tarea de orientación del tarotista con lo cual implica una invitación a reflexionar sobre su propia tarea en todos los aspectos señalados, sobre todo respecto de su propia idoneidad profesional. La carta de La Papisa representa al Tarot como sabiduría y conocimiento esotérico, así como también la habilidad intuitiva del tarotista en la interpretación de una tirada. La carta de El Papa representa el uso adivinatorio del Tarot en una consulta, así como también el conocimiento adquirido por el tarotista a partir de su preparación por medio del estudio dentro de una tradición esotérica; su idoneidad profesional dependerá del equilibrio que pueda establecer entre estos dos aspectos en su práctica profesional. Como la función del tarotista, en cada consulta, tendrá la finalidad de realizar señalamientos e intervenciones desde la posición de ascendente sobre el consultante, será fundamental poder manejar esta dimensión respecto de sus propias actitudes y de las actitudes de cada consultante, de modo tal que su tarea pueda realizarse de la manera más efectiva posible. En términos más específicos, como la consulta del Tarot implica una intervención adivinatoria con un efecto particular en la vida del consultante a partir de la información que se le brinda, el tarotista deberá tener en cuenta los alcances y los límites de su propia intervención. Dependerá de la naturaleza del problema con el que acude el consultante evaluar la eventual necesidad de derivarlo a los profesionales pertinentes. Muchas veces, en la misma tirada de Tarot puede leerse la indicación de hacer una consulta específica de acuerdo al problema que el consultante necesita resolver. De este modo, el tarotista podrá estar advertido de la tentación de omnipotencia que implicaría la creencia de poder resolver cualquier tipo de problema. 

Referencias Bibliográficas

[1] Cfr. Paul Marteau (2011) El Tarot de Marsella. Buenos Aires: Edaf, p.51. 

[2] Cfr. Dicta et Francoice (1982) Tarot de Marsella. Madrid: Luis Cárcano Ed., pp. 67-69.

[3] Cfr. La Dimensión Interior. Un Portal hacia la Sabiduría de la Cabalá y el Jasidismo. Las Letras Hebreas: El Significado Místico de las Letras Hebreas. (Online) https://www.dimensiones.org/canales/topicos/Letras%20Hebreas/letras.htm 

[4] Cfr. Leveratto, B. y Lodi, A. (2006) Astrología y Tarot. Buenos Aires: Kier, pp. 104-113.

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